RODRIGO (el siervo del malo)

No hay más que ver a este picudo algodonero para saber lo que es este tipo: un pardillo que no llega al límite, con permanente cara de sorprendido, cabeza ligeramente hundida sobre los hombros y larga y fina nariz que acentúa más si cabe su cara de tonto. Es el típico tonto gracioso y metepatas, apegado a un jefe que le maltrata pero del que no puede despegarse, siempre esperando que de una futura gloria le toque a él alguna migaja. Su gran ilusión, convertirse en un asesino profesional. Está todo el día entrenando para ello, pero no hay forma.